A la hora de gamificar en el aula siempre nos encontramos con ventajas e inconvenientes, pero la mayoría de veces siempre son mayores los contras.
Para potenciar los puntos negativos primero, debemos recompensarles si han realizado un esfuerzo, ya que si les premiamos sin pensar y ellos ven que consiguen recompensa fácilmente, pierden rápido el interés. También es importante conocer a los alumnos porque es necesario saber como son los jugadores para llevar a cabo el juego y que todos tengan un rol acorde a su persona.
Desde un principio hay que explicar el objetivo, el propósito, como superar el juego, etc., y no dar por hecho que todos los alumnos saben las estrategias del mismo.
Además, es importante tener claras las razones de por qué gamificamos ese proceso de aprendizaje desde el inicio, ya que en ocasiones puede que no funcione su aplicación.
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